jueves, 27 de agosto de 2009

¡SIEMPRE QUE LEVANTAMOS UNA ANTORCHA...!

¡Siempre que levantamos una antorcha para iluminarle el camino a alguien, iluminamos el nuestro también!
¡No tengas en poco el gran efecto de la testificación personal, ya sea para convertir almas, como para inspirar y alentar tu propio corazón, llenarte de fogosidad y mantenerte vivo espiritualmente, al batallar en el frente mismo rescatando a las almas perdidas! "El alma generosa será prosperada, y el que saciare, él también será saciado" (Pro.11:25). Testificar es en sí una recompensa, una bendición y un estímulo. Ver obrar al Señor inspira nuestros corazones. ¡Todos nuestros esfuerzos habrán valido la pena cuando veamos a Jesús, pero ahora también todo vale la pena al ver los maravillosos, emocionantes y satisfactorios resultados de nuestra labor! A cada persona que testificamos la seducimos en el Espíritu. La atraemos, la enamoramos y sembramos la simiente de la Palabra de Dios en el Espíritu. ¡Y aunque no podemos conquistar a toda la gente, Dios nos da suficientes victorias para mantener nuestro entusiasmo y para que no nos demos por vencidos! ¡Aquellos que conquistamos hacen que todo valga la pena! "Nadie solo se ha de sentir si busca a un ser aún más solitario; ¡si de sí se olvida y su amor hace acudir a un lugar donde sea necesario!" ¡Cuanto más des, más te dará Dios!

La Familia

miércoles, 26 de agosto de 2009

LAS BUENAS IDEAS Y...


TE PESARÁ HABER....

Te pesará haber hablado, que te fuiste o te quedaste; haber perdido o ganado,o lo mucho que gastaste. Pero de haber sido amable jamás te sentirás culpable. Herbert V. Prochnow

UNA SONRISA...

Una sonrisa de aliento en el momento indicado puede tener el mismo efecto que un rayo de sol sobre un pétalo cerrado: puede ser la ayuda decisiva para una vida en conflicto.

¡EL AMOR DE DIOS NO TIENE LÍMITES!

¡El amor de Dios no tiene límites!
El amor de Dios es tan inmenso, que desciende a cualquier profundidad para salvar a alguien; llega a cualquier extremo para rescatarlo. ¡Él puede amar al hombre que haya caído a lo más bajo y salvarlo en su momento de mayor necesidad, cuando se encuentre en su estado más lamentable! ¡Para Él no hay límite ni extremo al que no llegaría para salvar a una pobre alma perdida con Su amor infinito y Su misericordia ilimitada! ¡Él desciende al nivel de nuestra necesidad! "¡El amor de Dios va más allá de lo que uno pueda describir! ¡Sobrepasa la más alta estrella y baja hasta el infierno más vil!" ¡Mira cuán grande es la misericordia de Cristo! "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches" (Mat.12:40). ¡Descendió a las entrañas del infierno para predicar el Evangelio de la liberación a los espíritus allí encarcelados! (1Pe.3:18-20) "¿Adónde me iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia? ¡Si subiere a los cielos, allí estás Tú; y si en el infierno hiciere mi estrado, he aquí, allí Tú estás! ¡Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará Tu mano, y me asirá Tu diestra!" (Sal.139:7-10)

La Familia

martes, 25 de agosto de 2009

EL ÉXITO ES ESTUPENDO....


ESTOY APRENDIENDO...

Yo estoy aprendiendo. Estoy aprendiendo a aceptar a las personas, aun cuando ellas me decepcionan, cuando huyen del ideal que tengo para ellas, cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.
Es difícil aceptar a las personas como son, no como yo deseo que ellas sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo... Estoy aprendiendo a amar, Estoy aprendiendo a escuchar, Escuchar con los ojos y oídos, Escuchar con el alma.

Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, los ojos,las manos inquietas. Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras superficiales. Descubrir la angustia disfrazada, la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta. Penetrar la sonrisa fingida, la alegría simulada, la vanagloria exagerada. Descubrir el dolor de cada corazón. Poco a poco, estoy aprendiendo a amar. Estoy aprendiendo a perdonar. Porque el amor perdona, lanza afuera las tristezas, y cura las cicatrizes que la incomprensióny la insensibilidad grabaron en el corazón herido. El amor no alimenta heridas con pensamientos dolorosos, no cultiva ofensas con lástimasy autocompasión. El amor perdona, olvida, extingue todos los trazos de dolor en el corazón.Paso a paso estoy aprendiendo a perdonar, a amar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas. Valor enterrado por el rechazo, por falta de comprensión, cariño y aceptación, por las experiencias duras vividas a lo largo de los años. Estoy aprendiendo a ver, en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dió. Estoy aprendiendo, pero ¡cómo es de lento el aprendizaje! ¡Cómo, es de difícil amar incondiconalmente!Todavía tropezando, cometiendo errores, estoy aprendiendo…Vamos a intentar amar a nuestros hermanos como Dios nos ama…