Gracias, Señor, por las lágrimas. Ayudan a lavar los ojos y el corazón, limpian la mente y aclaran el pensamiento.
Los griegos le llamaban catarsis, y quería decir purga o purificación. Según ellos la tristeza era purificadora y edificante, y hacía surgir las motivaciones y valores auténticos. Gracias a Dios que ni Él ni Su servicio son todo tristeza y tragedia; sin embargo, Él nos hace pasar por algunas pruebas, sufrimientos y dificultades para hacer surgir en nosotros la dulzura y nuestras mejores cualidades. Tal como si una mano gigantesca estrujara un panal, haciendo brotar la miel. Como cuando Moisés dio un varazo a la roca: ¡la roca fue golpeada, pero empezó a manar el agua! (Éxo.17:6) ¡Como una hermosa flor que es aplastada y despedazada, pero surge de ella la fragancia! Como el dulce sonido que brota de la garganta del pájaro, que casi parece surgir a través del dolor, y sin embargo lo hace en forma de canción. Aprendemos mucho a través del dolor, y algunas de las enseñanzas más valiosas que recibimos del Señor surgen de sombrías experiencias. "Él me da gozo en vez de pena. Me da amor que echa el temor, ¡la gloria donde había ceniza, y en vez de mis sombras, sol!" "¡Oh, gozo que me buscas en la pena, no puedo cerrarte el corazón; el arco iris tras la lluvia veo, y sé que en la mañana ya no habrá dolor."
Tomado de:
"Fuerzas para cada día"
La Familia
sábado, 19 de septiembre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
YO ESTOY AQUÍ POR TÍ, TÚ POR MÍ
Nasrudín, caminaba tranquilamente por el campo un día soleado. Mientras miraba el paisaje observó que delante de él otra persona también caminaba en la misma dirección. En cierto momento este miró hacia atrás y vio a Nasrudín a cierta distancia. Entonces pensó: seguramente es un atracador y está esperando la oportunidad para quitármelo todo. En ese momento empezó a correr despavorido. Nasrudín que lo observaba desde atrás con atención, al verlo correr de esa forma, pensó: seguramente le ha pasado algo y necesita ayuda, y entonces él también empezó a correr a toda velocidad. De esta forma los dos corrían por el campo uno tras otro. El primer hombre ya no podía más y en su debilidad tropezó con una piedra, rodó por el suelo y quedó medio atrapado entre unos matorrales; se quedó allí quieto y agazapado con la esperanza de que Nasrudín no le viera cuando pasara. Pero Nasrudín tropezó justo en la misma piedra, rodó igualmente y fue a parar justo encima del hombre. Éste gritaba: -Por favor no me hagas nada. Nasrudín quedó sorprendido, se quedó mirando a la otra persona y dijo: -Sabes qué, creo que tú estás aquí por mí y yo estoy aquí por ti.
PERLAS DE SABIDURÍA
"Dios hará cualquier cosa por ti
con tal de que le des ocasión."
♥
Tomado de:
♥Perlas de Sabiduría♥
♥
NUESTRA MISIÓN ES AYUDAR...
¡Nuestra misión es ayudar a Dios a enriquecer espiritualmente a las personas!
¡Parte de nuestro deber como cristianos es mostrarle al mundo el aspecto social del Evangelio, además del enfoque personal! El mismo Jesús casi siempre atendía las necesidades físicas de las personas antes de ocuparse de sus ideas, sus corazones y sus necesidades espirituales. Por Su bondad ejemplar e interés por el prójimo, la gente comprendía que en Él había algo verdadero. ¡No le puedes predicar el Evangelio a alguien que tiene el estómago vacío! ¡Aunque lo principal es predicar el Evangelio! Está bien visitar a los enfermos y a los presos, vestir a los necesitados y alimentar a los hambrientos, si con ello se abren puertas para predicar el Evangelio, ¡pero que alimentar y vestir a los pobres no se vuelva tu principal preocupación! ¡Lo que más le interesa a Dios es salvar sus almas, y luego Él salva sus cuerpos! Lo más valioso que podemos darles es la clave del éxito, la clave de la buena salud, la solución a la pobreza, lo cual es la fe en Dios y el amor de Cristo: ¡la Salvación! Si no quieren aceptar al Señor y Su Salvación, en realidad no hay nada más que puedas hacer por ellos. ¡Pero si reciben al Señor se vuelven hijos de Dios! ¡Él asume la responsabilidad de cuidarlos, y lo hace! Jesús nunca descuida a los Suyos. ¡Y Él es la clave para cubrir todas sus necesidades!
¡Parte de nuestro deber como cristianos es mostrarle al mundo el aspecto social del Evangelio, además del enfoque personal! El mismo Jesús casi siempre atendía las necesidades físicas de las personas antes de ocuparse de sus ideas, sus corazones y sus necesidades espirituales. Por Su bondad ejemplar e interés por el prójimo, la gente comprendía que en Él había algo verdadero. ¡No le puedes predicar el Evangelio a alguien que tiene el estómago vacío! ¡Aunque lo principal es predicar el Evangelio! Está bien visitar a los enfermos y a los presos, vestir a los necesitados y alimentar a los hambrientos, si con ello se abren puertas para predicar el Evangelio, ¡pero que alimentar y vestir a los pobres no se vuelva tu principal preocupación! ¡Lo que más le interesa a Dios es salvar sus almas, y luego Él salva sus cuerpos! Lo más valioso que podemos darles es la clave del éxito, la clave de la buena salud, la solución a la pobreza, lo cual es la fe en Dios y el amor de Cristo: ¡la Salvación! Si no quieren aceptar al Señor y Su Salvación, en realidad no hay nada más que puedas hacer por ellos. ¡Pero si reciben al Señor se vuelven hijos de Dios! ¡Él asume la responsabilidad de cuidarlos, y lo hace! Jesús nunca descuida a los Suyos. ¡Y Él es la clave para cubrir todas sus necesidades!
♥
Tomado de:
♥Fuerzas para cada día♥
La Familia
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jueves, 17 de septiembre de 2009
ANTIGUA BENDICIÓN IRLANDESA
Que los caminos se abran a tu encuentro,
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.
Que guardes en tu corazón con gratitud el
recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida.
Que todo don de Dios crezca en ti y te ayude a
llevar la alegría a los corazones de cuantos amas.
Que tus ojos reflejen un brillo de amistad,
gracioso y generoso como el sol, que
sale entre las nubes y calienta el mar tranquilo.
Que la fuerza de Dios te mantenga firme,
que los ojos de Dios te miren,
que los oídos de Dios te oigan,
que la Palabra de Dios te hable,
que la mano de Dios te proteja,
y que, hasta que volvamos a encontrarnos,
te tenga, y nos tenga a todos,
en la palma de su mano.
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